A primera vista un fractal parece un diseño intrincado y de gran belleza.
Pero lo que lo hace singular es su estructura infinitamente detallada
y su complejidad sin límites.
Al mirar muy de cerca los objetos normales (no-fractales) apreciamos
hasta el último detalle, ya que están definidos hasta una cierta escala:
llega un punto en que ya está todo a la vista y no revela más. Pero
imagínate un objeto infinitamente detallado; cuanto más te acercas
más detalles muestra, de forma indefinida. Por eso a veces se dice
que un fractal es un objeto rugoso. Sus límites
son irregulares.